La culpa que no se quedó atrás...
Aquel túnel, los llevó lentamente hasta las afueras de una parte de la ciudad, como si el subsuelo hubiera decidido que ya no quería cargar con más secretos ajenos. El aire de la superficie golpeó sus rostros apenas salieron del túnel… salado, frío, cargado del olor a diesel y mar cercano.
Valentina salió primero, subiendo las escaleras oxidadas de dos en dos. Matteo la siguió, respirando entrecortado, con las mejillas enrojecidas por el esfuerzo y el miedo que aún le latía en las sienes. Dante