Solo algunas horas después de aquella llamada tan “calurosa” por parte del padre de Dante, el primer titular de Londres apareció en el teléfono de este. La notificación era disimulada y silenciosa pero cargada de peso.Valentina estaba en la cocina del penthouse, sirviendo una taza de Matcha, un té verde que la relaja cuando el café no lo logra, cuando el celular de Dante vibró sobre la encimera. No lo tomó porque pensó que sería con respecto a su trabajo, tenía la cabeza un poco revuelta.En este caso, quien tomó el celular, fue Matteo, solo para darse cuenta que son primera plana.— Mamá… —dijo en voz baja, casi susurrando, se acercó hasta donde se encontraba. — Creo que debes ver esto…Valentina levantó la vista, en la pantalla había una foto borrosa, tomada desde la calle, desde una distancia indecente. Ella y Dante habían ingresado al edificio la noche anterior. Sus rostros no eran claros. Pero sus siluetas sí, la mano de él en la cintura de ella, el cuerpo de ella inclinado lige
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