El viaje hacia el castillo real no fue como cualquiera de los anteriores.La última vez que Theo y Greta habían cruzado esos territorios, eran fuertes… pero ahora caminaban con otra energía.Una energía que hacía que los árboles se inclinaran, que los lobos a lo lejos aullaran anunciando su llegada.Que el aire pareciera más denso.Bark y Azura dormían tranquilos dentro de ellos, pero su poder seguía irradiándose a través de la piel de sus compañeros humanos.Rafael caminaba un paso detrás, llevando a Liam bien envuelto en una manta, mientras Elara avanzaba con paso seguro, aunque cada cierto tiempo miraba el cielo como si midiera algo invisible.Al acercarse a las puertas del castillo, los guardias se tensaron.No de miedo.De absoluta reverencia.Los dos alfas recién despertados emanaban algo que no se veía en siglos.—Alfa Theodore. Luna Greta. Bienvenidos —dijo uno, inclinándose profundamente.Greta apenas asintió, algo incómoda con tanta formalidad, pero Theo colocó una mano en s
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