CAPÍTULO 76 — Es hora de que encarguemos cachorros.
El vapor llenaba el baño de piedra oscura.
El agua caliente caía en cascada desde lo alto, envolviendo el espacio en una bruma densa que olía a madera húmeda y vainilla
Greta apenas había dado dos pasos dentro cuando sintió la presencia detrás de ella.
Theo.
No habló, no necesitaba hacerlo, la energía cambió.
Era distinta a la de la arena.
Más profunda, más territorial, más dominante.
Sus manos rodearon su cintura desde atrás, firmes, grandes. La atrajo contra su cuerpo mojado, pegándola a su p