El lunes llega con un nudo en el estómago.Todavía tengo la sensación de la cita con Lucas rondándome la cabeza. Fue buena, tranquila, de esas que deberían dejarte sonriendo al día siguiente. Y, sin embargo, aquí estoy, caminando hacia la oficina con la misma mezcla de nervios y cansancio de siempre.Entro temprano, como de costumbre. Me siento en mi puesto, reviso correos, organizo algunas carpetas. Intento concentrarme.No lo logro.Sé que Andrew está en el edificio. Lo sé sin verlo. Es una sensación tonta, pero constante, como si el aire mismo lo delatara. Desde lo del otro día, desde que empezó a buscarme con la mirada en los pasillos, todo se siente distinto.Estoy revisando unos documentos cuando escucho tacones acercarse.No necesito levantar la vista para saber quién es.—Vaya —dice Hellen, con esa voz dulce que siempre usa cuando quiere humillar—. ¿Así que ahora eres secretaria?Alzo la mirada con calma.Ahí está. Perfecta, arreglada, con esa sonrisa que parece hecha para las
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