—¿Por qué no dijiste la verdad? —le reclamó con desesperación, sus lágrimas cayendo con más fuerza—. Te lo supliqué, Hugo. Pero claro, entiendo que esto era lo que querías desde el principio, ¿no es así? Ahora debes estar feliz. Has logrado tu cometido.—Sofía, no... Yo solo... —Hugo balbuceó, pero no sabía cómo justificar lo injustificable.—Solo te diré algo, Hugo. —La voz de Sofía se quebró, pero sus palabras fueron firmes como el acero—. Nada de lo que hagas, por mucho que creas haber ganado, hará que yo te vuelva a amar.El peso de su declaración cayó sobre Hugo como una losa. Sofía se llevó las manos al rostro, incapaz de soportar más aquella escena. Todo esto era demasiado injusto, una cruel burla del destino.Fernando, que había jurado amarla por siempre, la había condenado con unas simples fotos. ¿Dónde había quedado todo lo que decía sentir por ella? Ahora ya no sabía nada, solo sentía un vacío desgarrador en el pecho.Hugo no dejó que se fuera y la siguió, quería que entend
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