.94.
—Ya no importa nada, Jessy. Lo perdí para siempre. Por más que intente explicarle, no me creerá. Está decidido a olvidarnos. —Sofía bajó la mirada y llevó una mano a su vientre, aceptando con resignación que tendría que criar sola a su hijo—. No quiere saber nada de mí, ni de su hijo.
—¡Ay, ese tonto! Ahora me va a escuchar. —Jessy exclamó indignada. Estaba cansada de ver sufrir a su amiga, y sentía que debía hacer algo. Estaba decidida a ir a buscar a Fernando y decirle lo equivocado que estab