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—De verdad eso es lo que quieres? —murmuró Sofía, su voz cargada de dolor. Mordió su labio mientras lo miraba, preguntándose si realmente ya no quedaba nada entre ellos. ¿Así se desperdiciaría todo el amor que alguna vez se tuvieron? Ella lo amaba, lo sabía con certeza, y estaba segura de que él también la amaba, aunque ahora la despreciara—. ¿Eliza ocupa ahora mi lugar?
Fernando siguió sin mirarla. Solo quería que se fuera. Su corazón no soportaba verla llorar porque, a pesar de todo, todavía