Derek, complacido por el resultado de su jugada, se dispuso a probar los alimentos, pero por desgracia se encontró con una sorpresa; el primer plato, estaba salado. El siguiente, picante. El tercero, insípido. “Joder, debí suponer que detrás de tanta generosidad había un truco escondido. Nada de esto se puede comer”, pensó en voz alta mientras se limpiaba los labios.———A la mañana siguiente, Naomi se despertó indispuesta. Los malestares se intensificaron; un dolor vaginal que atribuía al estrés, y las náuseas insoportables. Corrió al baño y, viéndose pálida en el espejo, se dijo a sí misma: “Definitivamente, algo no anda bien. Tengo que ir al hospital”. Pero antes, decidió que era momento de huir de esa mansión y de ese matrimonio.Empacó sus cosas, dispuesta a terminar con esa farsa, pero el sonido de su celular la detuvo. Era su hermana Nelly.“¡Es injusto que mis hijos sean arrastrados a esta estúpida venganza!”, gritó Nelly, informándole que los gemelos habían sido suspendidos d
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