Caminaron por la alfombra roja con una gracia etérea, cada paso un acto de pura confianza. Eran dos divas, dos diosas bajadas a la Tierra. Un mesero les ofreció una copa de bienvenida, y Nelly, con los nervios a flor de piel, la tomó de un sorbo.—Nelly, calma, somos damas. Actúa como tal. En cuanto resuelva lo de la universidad, nos vamos.— le reprendió Naomi.Cada gesto, cada sonrisa de las hermanas era un poema de delicadeza, sensualidad y sofisticación. Mientras tanto, en la esquina, Derek sentía una rabia fría y corrosiva. La última persona que quería ver, era a su esposa."¿Quiénes son las damas de rojo?", preguntó una voz."Es la primera vez que las veo, pero sin duda son el atractivo del lugar", contestó Enzo Mancini, uno de los hombres más adinerados del país.Derek escuchó sus comentarios y negó con la cabeza, una furia silenciosa creciendo en su interior. —Maik, nos vamos.—Ey, tranquilo. No podemos irnos todavía.—le susurró Maik, intentando contenerlo.El joven maldijo ent
Leer más