36. Lo necesitaba
ZairaMientras elijo unas cuantas cosas, sonrío al ver unas ropitas de bebé que realmente me encantan en la sección infantil. Me detengo unos segundos, tocando la tela con cuidado, pero enseguida me digo a mí misma que aún es muy temprano para eso. Aun así, termino comprando unos calcetines diminutos, tan pequeños como el pie de una muñeca.En la sección de maternidad escojo un par de prendas, y ropa holgada, pase por los dulces; para también comprar chocolates, además de algunas cosas para mi sobrinito y para mamá.Cuando llego a la caja, Marcos se adelanta y pasa una tarjeta.—¿Qué haces, señor Marcos? —le pregunto, sorprendida.—Son órdenes de Leonardo —responde—. Pagaré con la tarjeta.¿Y en qué momento se lo dijo?—No es necesario —insisto, sacando el dinero que tenía ahorrado.—Entienda, señorita, es mi deber hacerlo.—No creo que Leonardo le haya dicho eso…—No importa —zanja.Después de pagar, carga las bolsas y nos dirigimos hacia la salida. Entonces escuchamos una voz femeni
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