30. ¡Él tenia un hermano!
Zaira
Por la mañana bajé a desayunar porque realmente tenía hambre. Anoche no cené y me quedé dormida llorando; tenía los ojos tan hinchados que, aunque me puse un poco de cortisona, igual se notaba. Lo primero que escuché fue a mi sobrino diciendome que parecía un mapache.
—Hijo, ¿por qué eres así? Deja a tu tía, si no vez que, no está de humor —dijo mi mamá.
Yo rodé los ojos y sí, no estaba de humor para nada. Tenía tantos problemas acumulados que sentía que en cualquier momento iba a colapsa