15. Indignada.
Zaira.Por la mañana ya estaba vestida y lista para salir un momento. Bajé al salón y solo se encontraba una de las domésticas.—Buenos días, señora —saludó, para luego continuar con su labor. Noté que mi madre aún dormía, así que desistí de ir a molestarla.María apareció y se acercó a mí. Estaba seria.—María, buenos días —le hablé, y ella me sonrió.—Buenos días, señorita. ¿Desea desayunar algo en especial?—Lo que sea, por mí está bien. Pero puedo hacerlo en el jardín.—Claro que sí. Se lo prepararé enseguida —aseguró, desapareciendo hacia la cocina.Salí afuera y el aire de la mañana golpeo mi rostro con su calidez.Observé el inmenso jardín. El aroma de las flores era delicioso. A lo lejos vi a varios hombres trabajando, y en ese momento veo a ese tal Marcos, él se acercó—Buenos días, señorita Zaira.—Buenos días, Marcos — saludé con desconfianza, notando la mirada peligrosa de ese hombre. Sin embargo, intenté ignorarlo, hasta que vi que los hombres estaban conectando una valla
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