CAPÍTULO 132 — Respirá, volvé conmigo La luz roja permanecía encendida sobre la puerta del quirófano como una herida abierta. No era solamente una señal médica, sino una frontera. Horas antes, la ley le había dado permiso para cruzar países, mares y kilómetros; ahora, el universo le negaba el paso a través de una simple puerta. Una puerta tan cercana y, al mismo tiempo, imposible de atravesar. De ese lado estaban ellos, esperando. Del otro, Lourdes luchaba por su vida. Martín no lograba apartar la vista. Temía que, si pestañeaba o bajaba la guardia durante un solo segundo, el destino aprovechara para arrancársela. Ignacio discutía con alguien del personal, intentando comprender lo que sucedía y obtener una respuesta diferente, pero siempre escuchaba lo mismo: —La bebé está en Neonatología. El médico saldrá en unos minutos para hablar con la familia. Carolina lloraba abrazada a Gabriel. Por suerte, Cristian permanecía dormido en su cochecito. Teresa rezaba en voz baja, movien
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