CAPÍTULO 140 — La calma antes
Gabriel lo pensó durante toda la tarde del jueves.
Carolina había acostado a Cristian más temprano de lo habitual. Lo miraba dormir con esa atención silenciosa que no era paranoia, pero tampoco descanso. El cuarto estaba en penumbra; la luz del velador dibujaba sombras suaves sobre la pared.
Gabriel, apoyado en el marco de la puerta, la observó a ella antes que al bebé.
Sabía cuándo su esposa estaba fuerte.
Y sabía cuándo estaba sosteniéndose.
Sin decir nada, salió