CAPÍTULO — “El día después de los tres” El cumpleaños número tres de Cristian fue ruidoso por una razón sencilla: había niños para un patio tan chico. Ignacio infló globos hasta quedarse sin aire y jurar que no volvería a hacerlo, Betina organizó la mesa como si fuera una fiesta de quince, y Renata corrió detrás de Cristian con la misma energía que él. Mía llegó más tarde, con una bolsa larga envuelta en papel con estrellas —Es para Cris —anunció seria, sosteniendo el paquete con ambas manos. Gabriel ayudó a abrirlo. Adentro había una guitarra pequeña de madera. No era de plástico. Tenía cuerdas reales, aunque suaves, y un barniz que todavía olía a nuevo. Cristian la sostuvo con cuidado, como si entendiera que aquello no era un juguete cualquiera. Rasgueó las cuerdas con torpeza. El sonido fue desordenado, pero suficiente para que se le iluminara la cara. Le gustó. Volvió a tocar más rápido. Y volvió hacerlo sonriendo. Renata se acercó enseguida. Miraba curiosa. —Dame. Mía s
Leer más