CAPÍTULO 137 — Volver a cas
El mismo día que la pasaron a sala común, esa tardecita en la que la luz entraba suave por la ventana del hospital, le trajeron a su hija.
Lourdes ya estaba con un poco más de fuerza en los brazos. No era la misma debilidad de la noche anterior. No era el cuerpo quebrado del quirófano. Era un cuerpo cansado… pero dispuesto.
Renata entró en la incubadora con su mantita blanca. Rosada, tranquila, respirando con esa calma que parecía ajena a todo el miedo que había gene