CAPÍTULO 132— Respirá, volvé conmigo
La luz roja permanecía encendida sobre la puerta del quirófano como una herida abierta.
No era solo una señal médica.
Era una frontera.
Horas antes la ley le había dado permiso para cruzar países, mares, kilómetros…
y ahora el universo le negaba el paso a través de una simple puerta.
Una puerta.
Tan cerca.
Tan imposible.
De este lado estaban ellos, esperando.
Del otro, Lourdes luchaba por su vida.
Martín no lograba apartar la vista.
Sentía que si pestañeaba