OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 35.
Después de escuchar hablar a Héctor, siento un vacío enorme abrirse en el fondo de mi pecho, como si algo se desgarrara lentamente por dentro. No es un dolor agudo ni inmediato, sino uno profundo, pesado, que se instala y no se va. Un dolor que no grita, pero que consume.De pronto, en mi mente, todo comienza a encajar. Cada conversación con Gabriel. Cada respuesta ambigua. Cada burla disfrazada de indiferencia.Recuerdo claramente todas las veces que le pregunté por Héctor. Cómo estaba, si había escrito, si pensaba regresar. Y siempre obtenía lo mismo: evasivas, medias verdades, sonrisas torcidas. Incluso recuerdo una ocasión en particular, una que ahora me atraviesa como una daga.Gabriel me miró con una expresión fría y cruel, y me dijo que Héctor estaba mejor sin mí. Que yo era un estorbo. Que lo había asfixiado. Que su hermano no quería volver a verme.También recuerdo cómo, sin ningún pudor, me aseguró que Héctor le había pedido que no me buscara, que no me dejara escribirle más
Ler mais