OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 28.
Cuando Rebecca finalmente se da cuenta de que soy yo la persona que atrapó y no Christina, se queda completamente en blanco. Me observa como si su mente se hubiera detenido por unos segundos, como si lo que ve frente a ella no encajara con la historia que había construido en su cabeza. Sus ojos verdes se clavan en mi rostro, recorriéndome de arriba abajo, buscando desesperadamente una explicación que no encuentra.
Durante un breve instante, reina un silencio incómodo en la habitación. Puedo esc