OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 8.
Nuevamente, cuando Héctor me llama de esa forma tan abusiva, un calor mezclado con indignación y temor sube por mi pecho, y mi primera reacción es levantar una de mis manos para intentar abofetearlo. Pero esta vez, antes de que pueda siquiera rozarlo, Héctor me sorprende. Con una rapidez y fuerza que no había anticipado, toma mi muñeca, sujetándola con firmeza, impidiéndome tocarlo, bloqueando mi intento de defensa.—No soy la persona que crees, Sophia Silverstorm —me dice, su voz baja y firme, cada palabra cargada de amenaza y autoridad—. Yo no soy mi hermano mayor, una persona voluble a la cual tú puedas manipular y deshacerte cuando quieras. Sé quién eres, y te aseguro que pagarás por todo el daño que le has hecho a mi familia.Mi respiración se vuelve rápida, mi pecho sube y baja como si cada inhalación fuera insuficiente. El corazón me late con fuerza y siento un frío extraño recorrer mi espalda. —¿Por quién me estás tomando? —le cuestiono, intentando mantener mi compostura, aunq
Leer más