La boda sigue su curso exactamente como había sido planeada, como si cada detalle hubiera encontrado su lugar de manera natural, casi mágica. Las risas de los invitados se mezclan con los aplausos que aún resuenan en mis oídos, formando un eco constante de alegría que parece envolverlo todo. La música fluye con suavidad por el salón, una melodía elegante y cálida que acompaña cada paso de baile, cada conversación en voz baja, cada sonrisa compartida entre familia y amigos. El aroma de la buena comida aún flota en el aire, recordándonos el banquete que disfrutamos hace apenas unas horas, y las luces tenues crean un ambiente íntimo y precioso, exactamente como Sophia lo había imaginado y preparado con tanto cuidado.No puedo evitar pensar que esta es, sin lugar a dudas, la boda más hermosa que jamás pude imaginar. Cada rincón del lugar refleja amor, dedicación y esperanza. Me siento profundamente agradecida, no solo por la ceremonia en sí, sino por la oportunidad que me dio la familia S
Ler mais