GabrielNo debería sentirme así.Esa es la primera idea que me cruza por la cabeza cuando despierto.La segunda es que no quiero moverme.Isabela duerme sobre mi pecho, el peso de su cuerpo ligero pero firme, como si incluso dormida necesitara asegurarse de que sigo aquí. Su respiración es lenta, regular, cálida. Cada vez que exhala, el aire me roza la piel y me deja una sensación extraña en el pecho. Algo que no es deseo exactamente. Tampoco tranquilidad. Es… otra cosa.Peligrosa.El brazo que tengo rodeándola está entumecido, pero no me importa. Podría acomodarme. Podría retirarme con cuidado. Podría hacer lo correcto y levantarme, irme al baño, fingir que esta escena no significa nada.Pero no lo hago.Porque anoche dijo que se sentía segura conmigo.Y porque anoche, sin pedírselo, sin presionarla, sin siquiera buscarlo, me dio información que llevo meses intentando conseguir.Cierro los ojos un segundo.—Mierda… —murmuro para mí mismo.Isabela se mueve un poco, su frente se acomod
Leer más