Gordon quedó desairado, mirándolos con una expresión sombría durante un largo rato, hasta que Jason apareció por detrás y le dio una ligera patada en la pierna. —¿Qué haces parado en la puerta? —le reprochó—. Vestido así, los guardias de seguridad van a pensar que eres un terrorista. Gordon suspiró, visiblemente dolido. —Jason, Alexander me ignoró por completo. ¡Ahora que tiene novia, se olvida de su hermano! —dijo con fingida tristeza—. Estoy seguro de que nos abandonará del todo cuando se case. Había un dejo de resentimiento oculto tras sus palabras. A nadie le gusta ser ignorado por un viejo amigo solo porque ahora tiene pareja, y lo que Gordon insinuaba, con sutileza, era que debían culpar a Isabella por ese cambio. Pero Jason, aún abatido por su propio desamor, no estaba de humor para prestarle atención. —Vamos, no seas tonto —dijo con desgano—. A Alexander no le gusta que lo hagan esperar. Gordon soltó otro suspiro teatral, reprendió a Jason con una sonrisa irónica y amb
Leer más