El sonido del jet desapareción en la distancia, pero en la cabala el silencio se había vuelto pesado, más pesado, Sofía no movió ni un músculo, no respiró ni habló, se quedó ahí de pie, con la mirada fija en la mujer, en esa mujer que sabía su nombre, y su corazó le latía mucho más rapido ahora, tanto que se tuvo que sostener el vientre, pero, tenía todos los sentidos alerta.—…¿Quién es usted?— preguntó finalmente, con la voz más firme de lo que realmente se sentía.La anciana ladeó la cabeza, observándola con un interés que ya no intentaba ocultar del todo.—Qué formal…— murmuró, dando un paso más dentro de la sala. —Y qué valiente…Sus ojos recorrieron el rostro de Sofía, luego bajaron lentamente hasta su vientre lleno, se detuvieron ahí, un instante, y algo en su expresión cambió, algo más oscuro... algo mucho más personal.Sofía pudo percibir ese cambio, instintivo, como animal y sin darse cuenta, apoya la otra mano sobre la que ya tenía en el vientre, como si se estuviera proteg
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