La mañana siguiente amaneció gris y lluviosa, como si el cielo mismo reflejara el estado de ánimo de Luciano. Había pasado la noche en vela, dando vueltas en la cama, repasando una y otra vez la conversación con Gabriela. Sus palabras, sus lágrimas, su historia de supervivencia... todo parecía encajar, pero algo en su interior se negaba a aceptarlo.Algo no terminaba de convencerlo.Se levantó antes del amanecer, se vistió y bajó a su estudio. Necesitaba hablar con Elías. Necesitaba respuestas.Marcó el número y su jefe de seguridad contestó al primer tono.—Dime, jefe.—Elías, necesito que hagas una investigación a fondo. Sin escatimar recursos. Gasta lo que sea necesario, contrata a quien sea necesario, pero necesito que averigües todo lo que puedas sobre Gabriela desde el momento del accidente.—¿El accidente de hace años? ¿El que la dio por muerta?—Ese mismo. Quiero saber en qué hospital la atendieron, quiénes fueron los médicos, qué tratamiento recibió, cómo sobrevivió, dónde es
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