AURA.Me detengo en el pasillo de la comisaría, ignorando el caos de oficiales y detenidos que se mueven a mi alrededor. El frío de la lluvia aún se siente en mis huesos, pero la rabia que me quema por dentro es mucho más fuerte. Marcus aparece doblando una esquina, con esa actitud de cazador que acaba de atrapar a su presa, y no puedo contenerme.—¡Eres un miserable, Marcus! —le grito, interceptándolo antes de que llegue a su escritorio.Él se detiene, se mete las manos en los bolsillos y me dedica esa sonrisa cargada de una suficiencia insoportable.—Te lo advertí, Aura —dice con voz pausada, como si estuviera dándome una lección—. Te dije que, de alguna forma, iba a atrapar a Christopher Jones. Y aquí lo tienes: esposado y detrás de una reja.—¡Lo hiciste con una trampa! —le reclamo, dando un paso hacia él—. Usaste a Liam, un hombre que me engañaba, para armar este espectáculo. Christopher solo me estaba defendiendo.Marcus acorta la distancia entre nosotros, y su expresión se vuel
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