AURA.
La música fluye por todo el salón, pero para mí el resto del mundo ha desaparecido. Christopher me tiene sujeta contra su cuerpo con una firmeza que no admite distancias. Siento el calor de su mano en la base de mi espalda y la otra entrelazada con la mía, guiándome con una seguridad absoluta en medio de la pista.
Cada vez que sus dedos aprietan mi cintura, me invade una sensación de protección que nunca había experimentado. Sé que todos nos miran: Chloe con su envidia, Marcus con su frus