Por la tarde, después de un largo día de trabajo, Erika y Alessandro terminan de revisar los detalles del proyecto en el exterior de la empresa. El sol comienza a caer, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rosados mientras ambos se dirigen hacia el coche. Erika, agotada pero decidida, se sube al asiento del copiloto, dejando que el cansancio de la jornada se apodere de su cuerpo, pero aún con la mente agitada por los pensamientos del día anterior.Alessandro, por su parte, sube al asiento trasero con una mirada que, aunque parece relajada, no esconde la tensión que se ha acumulado en su interior. Los dos permanecen en silencio por un momento, el murmullo del motor y el suave crujido de los asientos llenando el espacio entre ellos. Erika, finalmente, rompe el silencio.—Creo que el viaje de hoy ha terminado. —Dice, con la voz suave pero decidida, aunque aún un poco temblorosa por la tensión acumulada en las últimas horas. Sabe que el trabajo que realizaron juntos fue importante, per
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