Erika se sentó frente a su escritorio con el teléfono móvil en sus manos temblorosas y con la pantalla brillando frente a ella esperando a un solo movimiento para realizar la dichosa llamada, sabía que lo que estaba a punto de hacer cambiaría la dinámica entre ellos, las probabilidades de que la despidieran eran del 80% por no decir el 100%. El silencio de la mañana era casi opresivo mientras su mente seguía recorriendo la misma pregunta una y otra vez: ¿Cómo comenzaría esta conversación?
Había