La mansión de los George parecía viva esa mañana. La casa ya estaba en movimiento.El personal iba y venía en silencio, con eficiencia. El aroma a café recién hecho y pan tostado con mantequilla llenaba el ambiente.Arriba, Jasmine George estaba de pie frente a su espejo.Iba arreglada; hasta con algo sencillo resultaba elegante. Llevaba una blusa marfil ajustada, fajada en unos pantalones a medida, y el cabello le caía ordenado sobre los hombros en suaves ondas. Llevaba poco maquillaje, pero impecable.Se veía perfecta, como siempre, pero la mirada la delataba; estaba cansada e inquieta. Tomó su bolso y se detuvo frente al espejo. Por un segundo, la cara de Aurelian se le vino a la mente.Cómo él miró a Mercy la noche anterior, cómo dijo su nombre y cómo la eligió... en público. Apretó con fuerza la correa del bolso; luego se dio la vuelta y salió. Abajo, el comedor ya estaba ocupado.Paul, el padre de Jasmine, ocupaba la cabecera de la mesa. Llevaba un traje impecable, mantenía la po
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