La gala benéfica terminó entre aplausos y flashes. La puja récord de Aurelian de treinta millones de dólares a nombre de Mercy todavía resonaba en el salón mientras se despedían.
Gabriel le estrechó la mano a su hijo con un orgullo sereno y aprobación en la mirada. Isla abrazó a Mercy con fuerza y le susurró:
—Ya lo estás cambiando para bien, querida.
Mercy sonrió sin vacilar. Algo había cambiado en ella esa noche. Escuchar las mentiras que Cherry había sembrado, identificar el veneno que Jasmin