La mansión de los George parecía viva esa mañana. La casa ya estaba en movimiento.
El personal iba y venía en silencio, con eficiencia. El aroma a café recién hecho y pan tostado con mantequilla llenaba el ambiente.
Arriba, Jasmine George estaba de pie frente a su espejo.
Iba arreglada; hasta con algo sencillo resultaba elegante. Llevaba una blusa marfil ajustada, fajada en unos pantalones a medida, y el cabello le caía ordenado sobre los hombros en suaves ondas. Llevaba poco maquillaje, pero im