Unos minutos después, volvieron a llamar a los ejecutivos a la sala de juntas.
El ambiente se había vuelto más denso y opresivo. Nadie sabía ya cuál era su lugar ni qué estaba por pasar.
Tomaron asiento con cautela, mirando por turnos a Aurelian y a Mercy mientras esperaban.
Aurelian se inclinó un poco hacia adelante y apoyó las manos sobre la mesa mientras recorría la sala con la mirada.
—Antes de empezar, quiero hacerles una pregunta.
Todos se movieron incómodos en sus asientos, pero nadie dij