¿Y ahora qué?, pensó Mercy. Permaneció inmóvil detrás de su nuevo escritorio ejecutivo, mirando la superficie pulida como si allí fuera a encontrar una respuesta.Hacía apenas unos instantes, le había costado asimilar el ascenso repentino. Un nuevo cargo, un nuevo poder, nuevas expectativas. Y ahora, al borde de todo ese cambio, se presentaba justo la distracción de la que había intentado huir.Su pasado. Su madre.Mercy cerró los ojos un momento y exhaló. No necesitaba pensarlo demasiado para saber por qué había venido Mona. Y, fuera lo que fuera, estaba segura de que no sería nada amable.Si la echo, razonó Mercy, hará una escena.A Mona siempre le habían encantado las escenas. La humillación pública. La presión emocional disfrazada de preocupación maternal. Mercy no estaba lista para eso; al menos, no aquí, no ahora. Este edificio representaba su nuevo comienzo, la independencia que tanto le había costado ganar. No iba a permitir que su pasado lo manchara.Tomó el teléfono del escr
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