Cuando Mercy llegó a la planta baja de Wyndham Heights, el corazón ya le latía más rápido de lo normal.
El vestíbulo relucía bajo la luz de la mañana que se filtraba por los altos paneles de vidrio. El conserje la saludó con una inclinación respetuosa, pero antes de que ella alcanzara a devolverle el saludo, vio una figura conocida.
Kendrick.
Estaba de pie cerca de la entrada, alto y sereno como siempre, vestido con un traje oscuro impecablemente entallado. Su postura era relajada, pero algo en