Al día siguiente se enteró de lo que Marcos le hizo a Adrián. La golpiza que le dio fue brutal, dejando la cara del muchacho casi irreconocible.—Lo lamento tanto, Adrián. No pensé que nada de esto pasaría —se disculpó con él, mientras empapaba un algodón con alcohol y limpiaba sus heridas.Adrián bromeó diciendo que no era nada y que simplemente lo había tomado desprevenido, pero que la próxima vez también le daría una paliza.—No habrá próxima vez, Adrián. Él y yo ya no somos amigos —dijo, recordando la conversación que habían tenido la noche anterior y la manera en que los lazos parecieron cortarse de forma definitiva—. Si se te acerca de nuevo, entonces seré yo quien lo denuncie a la policía.Y, en el fondo, esperaba no tener que llegar a esos extremos.Los días transcurrieron de esa manera. Y a pesar de que sabía que Marcos ya no la visitaría, no podía dejar de observar la ventana cuando el insomnio la atacaba. El motivo de no poder dormir se debía, principalmente, a la ausencia
Leer más