Al día siguiente se enteró de lo que Marcos le hizo a Adrián. La golpiza que le dio fue brutal, dejando la cara del muchacho casi irreconocible.
—Lo lamento tanto, Adrián. No pensé que nada de esto pasaría —se disculpó con él, mientras empapaba un algodón con alcohol y limpiaba sus heridas.
Adrián bromeó diciendo que no era nada y que simplemente lo había tomado desprevenido, pero que la próxima vez también le daría una paliza.
—No habrá próxima vez, Adrián. Él y yo ya no somos amigos —dijo, re