—¿Te gusta lo que ves? —preguntó antes de cernirse sobre ella.
—Me encanta —fue sincera.
—A mí también me encanta lo que estoy viendo justo ahora —su rostro estaba cerca del suyo.
—¿Ah, sí? ¿Y qué es eso? ¿Mi cara? ¿La manera en la que estoy sudando por tu culpa?
—Todo eso y más. Me encantas tú.
—¿Desde cuándo exactamente? —preguntó rodeando su cuello con sus brazos y acercándolo para darle un beso.
La lengua de Marcos se sumergió en su boca invadiéndola y haciéndola olvidar por completo la con