—Te compré dos. Háztelas —dijo Marcos, entregándole dos pruebas de embarazo antes de salir del salón de clases. Todo el mundo se había ido para ese momento, pero eso no le restaba imprudencia al gesto.
—¡Cielos! ¡Esconde eso! —miró hacia todos lados, temiendo encontrarse con alguno de sus compañeros. Lo último que necesitaba era chismes de pasillo.
—¡Que te las hagas! —se las puso bruscamente en la mano cuando ella no quiso tomarlas.
—Deja de fastidiar con lo mismo. Ya te dije que no estoy emba