Verdaderamente había empezado a tratarla como a una puta, el muy imbécil. Odiaba el cambio tan brusco de actitud, pero no estaba dispuesta a retractarse de lo que había dicho. Ellos no tenían una relación y no quería tenerla tampoco. Punto.
Sin embargo, la vida parecía empeñada en crear sus propios planes.
—Mmm, esto está muy… condimentado —se tapó la boca ante la repentina oleada de náuseas que la invadió.
—¿Estás bien? —preguntó Marcos a su lado, porque siempre estaba a su lado cual chicle