*—Ezra:Estaba tan cansado. Sentía ese agotamiento que no era solo físico, sino emocional, como si cada pequeño avance que daba junto a Dante fuera seguido por un retroceso más doloroso. Cada vez que lograban entenderse, que parecían encontrar equilibrio, algo sucedía y los empujaba dos pasos atrás, como si el destino disfrutara tensando el hilo entre ellos.El día anterior habían estado en una buena página. Después de lo que ocurrió en San Valentín, algo se había suavizado entre ambos; había más confianza, más cercanía, más calor compartido sin tanta resistencia, pero el deseo seguía ahí, latente, vibrando bajo la piel, y habían tonteado en la oficina como otras veces, roces que se prolongaban más de lo debido, miradas que ardían demasiado. Sin embargo, como si jugaran con fuego creyendo que podrían controlarlo, la situación se les fue de las manos.Ezra alzó la vista hacia el escritorio de Dante, ahora vacío, casi abandonado sin su dueño detrás. La oficina se sentía distinta sin
Leer más