*—Ezra:
Estaba tan cansado.
Sentía ese agotamiento que no era solo físico, sino emocional, como si cada pequeño avance que daba junto a Dante fuera seguido por un retroceso más doloroso. Cada vez que lograban entenderse, que parecían encontrar equilibrio, algo sucedía y los empujaba dos pasos atrás, como si el destino disfrutara tensando el hilo entre ellos.
El día anterior habían estado en una buena página.
Después de lo que ocurrió en San Valentín, algo se había suavizado entre ambos; había