*—Ezra:
Cuando el ascensor se abrió en el último piso, donde solo existía el pent-house de Dante, el silencio fue más denso, casi solemne.
Ezra caminó hasta la puerta y marcó el código que recordaba demasiado bien; no era el del otro departamento, no, este era distinto. Cualquiera pensaría que se trataba de su fecha de cumpleaños, Dante cumplía en octubre, pero no: era la fecha de boda de sus padres. Irónico, casi absurdo, viniendo de un hombre que decía no creer en compromisos y que aun así g