Al entrar en la habitación, John se encontró con la mujer que tanto amaba, dormida, con una expresión serena, como si solo estuviera disfrutando de un sueño tranquilo.Se acercó lentamente, le tomó la mano con delicadeza y se la llevó a los labios, depositando allí un beso lleno de amor y alivio. Con la otra mano, la posó suavemente sobre su vientre, ahora con un significado completamente nuevo.Se sentó a su lado, permaneciendo allí, sosteniendo su mano, hasta que ella despertó.Cuando los ojos de Elizabeth se abrieron lentamente, tratando de entender dónde estaba.—Hola, mi amor... —dijo él, en tono suave, sonriendo.—John... ¿qué... qué ha pasado? —preguntó ella, intentando levantarse, pero enseguida sintió un pinchazo de dolor en el cuerpo.—No, no... quédate tumbada. Necesitas descansar —respondió él, ayudándola con cuidado a acomodarse de nuevo.— Yo... no lo recuerdo bien... ¿Qué ha pasado? —preguntó con voz débil, mientras flashes de la fiesta aparecían en su mente: la música,
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