A los seis meses de embarazo, la pareja vivió otro momento memorable: fueron invitados a ser padrinos de la boda de Adam y Sara.
Después de la ceremonia en una capilla, la recepción se celebró al aire libre en la mansión de la casa Santis, fue un espectáculo de flores, música y emoción. Elizabeth estaba radiante, vestida con un elegante modelo que resaltaba la belleza de la maternidad. John no se separaba de ella ni un instante, mostrando una sonrisa constante, como si no pudiera contener su fe