Los medios no tardaron en estallar con la noticia del desfalco en Van Ness Jewelry. Daniel estaba siendo buscado por las autoridades, su teléfono seguía apagado y nadie sabía nada de él, ni siquiera Raquel, que durante días vivió entre llamadas sin respuesta y un silencio que, por primera vez, parecía haberle robado la soberbia. Ethan, en cambio, no se daba el lujo de detenerse. Llevaban semanas haciendo todo lo que estaba en sus manos para sostener la empresa, limpiar el desastre financiero y evitar que el apellido Van Ness terminara enterrado por la ambición de Daniel. Habían sido días brutales, llenos de balances, reuniones, estrategias, abogados, llamadas a deshoras y una presión constante que apenas les dejaba respirar. Aun así, poco a poco, la situación comenzaba a mostrar una salida. La alianza entre Luxor, Van Ness Jewel
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