Sí, es él.

Amanda aprovechó que Noah por fin estaba un poco más calmado en brazos de Ethan para acercarse a hablar con la policía, aunque por dentro seguía hecha un temblor.‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎

El alivio de haberlo recuperado no alcanzaba para apagar el terror que todavía le apretaba el pecho.‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎

Su hijo estaba ahí, sí, respirando, vivo, aferrado a su dinosaurio… pero alguien había intentado llevárselo. Y seguía suelto.‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎

Se secó las lágrimas con e
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