La espera en el bosque húmedo fue una agonía de frío y paranoia. Cada crujido de una rama, cada canto lejano de un pájaro, me hacía pensar que los hombres de Sokolov me habían encontrado. Me encogí más entre las raíces del árbol grande, tratando de hacerme invisible. El disco duro y el cuaderno de Piotr pesaban en mi interior como una losa, no solo por su valor, sino por la responsabilidad que implicaban.Me había lanzado a un acantilado, desafiando a dos fuerzas poderosas con solo una rama podrida como palanca. Glover podía decidir que yo era más problema de lo que valía y revocar mi libertad condicional. O, peor aún, podía estar tan comprometido que la filtración viniera de él mismo. Packer, por su parte, no se detendría ante nada. Había lanzado su anzuelo con la amenaza a Cara, y ahora yo lo había mordido, pero me resistía a ser subido a la barca.El gris del amanecer se convirtió en una mañana nublada y húmeda. Mis ropas seguían empapadas, pegadas a la piel, y los temblores eran c
Leer más