Las setenta y dos horas en la celda fueron un extraño limbo. Un silencio forzado, roto solo por el sonido de las rejillas de comida deslizándose y los pasos distantes de los guardias. El tiempo, que antes se arrastraba en el vacío, ahora tenía una estructura, un límite. Y un propósito.
Mis pensamientos giraban como planetas alrededor de un sol oscuro: Lena. La hermana de la foto, la destinataria final de la advertencia de Piotr. El cuaderno la mencionaba como la que "lo sabría". Piotr había div